Flora Tristan
HistóricasSociedad

Flora Tristán, peregrinaciones de una paria feminista

Flora Tristán nació en París un siete de abril de 1803 bajo el nombre de Flore Célestine Thérèse Henriette Tristán Moscoso Laisnay. De madre francesa y padre latinoamericano, quien fue, por aquel entonces, un coronel de la armada española. Sus padres se conocieron en la ciudad de Bilbao y juntos se mudaron a Francia, en pleno régimen napoleónico.

Se sabe que los primeros años de la vida de Flora Tristán fueron felices pero luego, esta felicidad se vio opacada tras la muerte de su padre que, dejó a Flora y a su madre, en una situación económica muy difícil. A todo esto se sumó el hecho de que Flora, no podía ser la heredera de su padre debido a que el matrimonio celebrado entre Mariano y Thérèse no contaba con el certificado legal que lo avalara ni el reconocimiento legal de su paternidad.

En 1804 se implementa un Código Civil en reemplazo a las leyes de la Revolución Francesa, si bien algunos aspectos del igualitarismo se conservan, se vuelca sobre lo pertinente al derecho a la propiedad y a la autoridad patriarcal ejercida por el hombre sobre la mujer y sus hijos. Era el retorno de la reconocida figura del «pater familiae» de la mano de Napoleón quien participó de la redacción de las cláusulas entre las cuales, el divorcio se restringía, no se reconocía a los hijos ilegítimos y la autoridad paterna cobraba más fuerza de la que contaba en el Antiguo Régimen.

Pobreza y miseria fueron los protagonistas indeseados en la vida de Flora que, junto a su madre, transcurrieron sus años entre el campo y la ciudad. Con el tiempo, Flora comenzó a trabajar en un taller de litografía y a la edad de diecisiete años y por presión de su madre, se casó con André Chazal, el propietario del taller donde ella trabajaba.

Su vida conyugal no fue mejor. La relación estuvo marcada por celos y maltratos que Flora, no estaba dispuesta a soportar. Luego de convertirse en madre por segunda vez, la indomable Flora consiguió huir de Chazal convirtiéndose en una «paria». Ya no solo era una mujer hija ilegítima de un coronal sudamericano sino que, además, era una mujer separada en una Francia donde el divorcio, era ilegal.

Chazal no renunciaría tan fácilmente a Flora. Su obsesión enfermiza lo llevó a intentar asesinarla y se quedó con Ernest, el hijo mayor de la pareja, mientras Flora, maternaría a Aline, quien más tarde sería la madre del reconocido Paul Gaugin.

Flora Tristan

Cautiva de la narrativa romántica, Flora Tristán se inclinó por lecturas de autores reconocidos de la talla de Victor Hugo, Lamartine, entre otros. Si bien su vida fue una secuencia de escenas dignas de cualquier novela oscura, sórdida, picarezca y repleta de aventuras y desventuras. Sin embargo, lo más cautivante de Flora fueron sus ideas en torno al socialismo, a la cuestión de la mujer, la clase obrera y el feminismo.

Flora Tristán, una auténtica mujer-paria (feminista)

Durante su estadía en París, la familia era frecuentada por Simón Bolivar, Aimé Bonpland y Simón Rodríguez, quien supo ser el mentor del libertador bolivariano. Una Flora Tristán adulta cita a estos nombres más tarde entre sus escritos, sobre todo, en los que estaban dedicados a su tío Pío, el hermano de su padre.

“Adjunto mi partida de bautismo. Si le quedan algunas dudas, el célebre Bolívar, amigo íntimo de los autores de mis días, podrá esclarecerlas. Me ha visto educar por mi padre, cuya casa frecuentaba continuamente. Puede usted también ver a su amigo, conocido por nosotros con el nombre de Robinson, así como a M. Bonpland…”

Flora Tristán, Peregrinaciones de una Paria.

Todas las experiencias y vivencias de Flora Tristán fueron moldeando su pensamiento y transformando a esta lúcida mujer en una verdadera paria, convirtiéndola en la voz del socialismo y la clase obrera en Francia, y una precursora de la emancipación de las mujeres. Fue una mujer sola peleándola contra el mundo y se ganó el aprecio y la admiración de sus compañerxs de clase, a quienes les dedicó su vida y su lucha de forma incansable hasta sus últimos suspiros. En su tumba, rezan las palabras:

“A la memoria de la señora Flora Tristán, autora de ‘La Unión Obrera’, los trabajadores agradecidos. Libertad, Igualdad, Fraternidad, Solidaridad.”

Tumba de Flora Tristán.

Sus años de largas y sostenidas peregrinaciones forjaron a una activista socialista incansable. Su obra, «La Unión Obrera» fue publicada en 1840 y ponía especial énfasis en la necesidad imperiosa de trabajar en pos de las reivindicaciones obreras. Luego de seis años, publica, «Emancipación de la Mujer» en la que reclamaba para las mujeres los mismos derechos que poseían los hombres en torno al acceso a la educación, y una igualdad dentro del matrimonio.

Flora Tristán murió un 14 de noviembre de 1844 en la ciudad de Burdeos a la temprana edad de 41 años. Por aquel entonces, se encontraba luchando por los derechos de la clase obrera y las mujeres, sin embargo, el tifus puso fin a la vida de una de las luchadoras más importantes que parió Francia. Su legado permanece intacto y vivo dentro de sus obras.

Estudiante de la Lic. en Historia. Melómana. Metalera. Cellista amateur. Lectora apasionada. Espíritu nómade. Amante de los idiomas. Viajera empedernida. Rebelde con causa. Antiespecista. Cazadora de auroras boreales. Troska.

Share: