Recordando a Gabriela Mistral

El pasado 10 de enero fue el aniversario de la muerte de Gabriela Mistral, sin duda, una de las poetas más importantes del siglo XX. Educadora y escritora conmemorada con el premio mayor, el Nobel de Literatura en 1945, su obra ha sido traducida a más de 20 idiomas.

¿Quién fue Gabriela Mistral?

Esta gran poeta nació en Vicuña, Chile, el 7 de abril de 1889 y falleció en Nueva York, Estados Unidos, el 10 de enero de 1957. Su verdadero nombre es Lucila de María del Perpetuo Socorro Godoy Alcayaga. Aunque por supuesto ha sido reconocida en el mundo por su seudónimo, Gabriela Mistral, con el que firmó por primera vez en 1908 cuando su poema “Del Pasado” fue publicado en el diario El Coquimbo de Chile. 

Gabriela Mistral

A lo largo de su vida, la literatura, la docencia y la carrera diplomática marcaron el paso. La última, incluso, la llevó a viajar muchas veces, pasando largas temporadas en distintas ciudades de Europa, Norteamérica y Latinoamérica. 

Su primera aparición como poeta fue en los Juegos Florales de Chile en 1914 con “Los sonetos de la muerte”, inspirados en el suicidio de quien era entonces su prometido, Romelio Ureta. Dichos sonetos fueron luego incorporados a la colección más amplia Desolación, editada en 1922 por el Instituto Hispánico de Nueva York.

Aquel mismo año, a pedido del gobierno de México, Gabriela Mistral viajó a dicho país e hizo su aporte en la reforma de educación iniciada por José Vasconcelos. En México, también, la poeta fundó la escuela que lleva su nombre; colaboró en la organización de varias bibliotecas públicas; compuso en 1923 sus poemas para niños Rondas de niños (un encargo del ministro de Instrucción Pública mexicano) y escribió textos didácticos, como Lecturas para mujeres en 1924.

Finalizada su estancia en México, Gabriela Mistral se dirigió a Europa y a Estados Unidos. En 1926 es nombrada secretaria del Instituto de Cooperación Intelectual de la Sociedad de Naciones; al tiempo que, simultáneamente, redactó la revista “El Tiempo», de Bogotá, cuyos artículos fueron reunidos póstumamente en Recados: contando a Chile (1957). Asimismo, la poeta asistió en Madrid a un congreso universitario y pronunció en Estados Unidos numerosas conferencias acerca del desarrollo cultural del país (1930).

Como se ha mencionado, en 1945 Gabriela Mistral recibe el galardón mayor, el Premio Nobel de Literatura, y se convierte en la primera escritora de lengua española reconocida con tal honor. Unos años después, en 1951, es nuevamente condecorada, pero esta vez con el Premio Nacional de Literatura de Chile

Hasta su fallecimiento en 1957, la poeta continuó con sus viajes diplomáticos. Tal como la propia autora lo había manifestado, sus restos fueron trasladados de Nueva York a Chile. Pero, para fortuna de todos nosotros, dejó algunas obras inéditas que serán publicadas póstumamente.

La poesía de Gabriela Mistral

Aunque de tendencia modernista en sus inicios, la poesía de Gabriela Mistral se vuelve luego hacia un estilo personal. El mismo se caracteriza por su lenguaje sencillo, coloquial y de gran musicalidad que, junto a aquel especial simbolismo, se une con una imaginería de tradición folclórica. 

Sus versos están teñidos de tópicos tan íntimos como universales, tales como el sufrimiento o la maternidad frustrada. Asimismo, dejan entrever inquietudes religiosas y sociales, que condicen con la ideología cristiana y socialista de la poeta.

Hay besos que pronuncian por sí solos
la sentencia de amor condenatoria,
hay besos que se dan con la mirada
hay besos que se dan con la memoria.
Besos - Gabriela Mistral

Maestra rural por al menos quince años, una importante parte de su producción fue dedicada a los niños. No obstante, la genuina personalidad de su poesía se revela conmovedora, sincera y poderosa, en versos cargados de una intimidad y una ternura que buscaron su camino de expresión.

La obra de Gabriela Mistral tuvo diferentes y marcados momentos. Durante la primera etapa, que comienza con la publicación de Desolación en 1922, el sentimiento domina sobre el pensamiento y existe una cercanía muy estrecha con lo religioso. La frustración amorosa, el dolor por la pérdida, la muerte, la infidelidad, la maternidad, el amor filial, todo ello se vuelve reflexión en los versos que componen la mencionada publicación. Asimismo, se refleja en ellos una trascendente espiritualidad.

En 1923 es publicada Lecturas para mujeres, que incluye una selección de prosas y versos de diversos autores destinada al uso escolar. En esta compilación, Gabriela Mistral incluye textos de su autoría, algunos ya presentes en Desolación

Un año más tarde, en 1924, ve la luz su segundo libro Ternura. Las composiciones para niños son centrales y la pureza expresiva, propia de la lírica humana y sencilla que convivió con las vanguardias tras el paso del modernismo, es claramente constitutiva. Los versos que componen este segundo libro son dedicados por la poetisa a su madre y hermana.

Grandes cambios llegan en 1938 con la edición de Tala, una de sus obras más importantes. Con ella, Gabriela Mistral inaugura una nueva línea de expresión. De hecho, los sesenta y cuatro poemas que componen este libro configuran una evolución temática y formal que será decisiva.

Los protagonistas aquí serán temas de corte neorrealista, como la afirmación de valores del indigenismo, del americanismo y de las materias y esencias fundamentales del mundo. Piezas realmente memorables como «Todas íbamos a ser reinas», donde se evoca la infancia de la poeta y sus tres hermanas, conforman esta colección de poemas.

En 1954, y en su país natal, aparece Lagar. Esta será la última colección de poemas que Gabriela Mistral publique en vida. Aquí hacen su entrada todas las tristezas y las pérdidas, incluso el sentimiento de su propio fin.

Póstumamente, en 1967, es editado Poema de Chile, que consiste en un recorrido por la geografía, la naturaleza y las gentes de su país. Luego, ya en 1970, nace la primera edición de sus Poesías Completas, junto a diferentes antologías de sus versos y recopilaciones de sus cartas y otros textos.

El legado de Gabriela Mistral

Comprometida con los sucesos de su tiempo, Gabriel Mistral reflexiona acerca de relevantes cuestiones, como la condición de la mujer en América Latina, la valoración del indigenismo, la educación de los pueblos americanos, la necesidad de elevar la dignidad y condición social de los niños en estos países, la religiosidad y la maternidad.

Ayer y hoy, Gabriela Mistral ha sido y continúa siendo una referente excepcional de la Latinoamérica del siglo XX en todo el mundo. Sin embargo, mucho de lo que su obra cuestiona y hace manifiesto no ha perdido actualidad. Pensar la poesía de Gabriela Mistral sigue siendo una tarea fecunda en los días que corren, comprenderla es comprender la vida e incluso hasta a nosotros mismos.

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