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Shadow and Bone: la romantización del The Darkling

Shadow and Bone. ¿The Darkling, villano o antihéroe? ¿Víctima o victimario? ¿Odiarlo o amarlo? Debates como estos son algunos de los planteados ante el personaje de The Darkling en la adaptación de Netflix de la trilogía “Grishaverse”.

Las adaptaciones de diferentes novelas de jóvenes adulto han vuelto a dar de qué hablar: la romantización de personajes y relaciones tóxicas. The Darkling, antagonista principal de la trilogía “Shadow & Bone” de Leigh Bardugo, es uno de estos casos en los que el público se debate entre amarlo u odiarlo. 

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A principios del 2021, Netflix lanza la primera adaptación de la trilogía de fantasía juvenil “Grishaverse”, protagonizada por Jessie Mei Li como Alina Starkov, la heroína de la historia, y Ben Barnes como The Darkling, o el General Kirigan en su adaptación a la pantalla pequeña, como el villano.

El personaje de Barnes ha generado un gran debate desde antes de su adaptación por parte de su propia autora, los críticos y fans.

Shadow and Bone: justificación y la naturalización del personaje.

The Darkling, o “El Oscuro”, es destacado en varias ocasiones en los libros por su gran belleza y su carisma a la hora de conseguir su objetivo: hacerse con el poder para “proteger” a los grisha, personas que practican la “pequeña ciencia”, la cual consisten en el manejo de distintos elementos como el aire, fuego, mental, e incluso sangre.

Esto, y las distintas actitudes con las que se dirige a Alina ha llevado que muchos fans lleven a justificar sus acciones y lo justifiquen con que es un personaje con una “moral gris”.

Un personaje con “moral gris”, mayormente denominado como antihéroe, es aquel que no totalmente bueno, pero tampoco malo. Se encuentra en la delgada línea entre antagonista y héroe.

Sin embargo, Kirigan dista mucho de entrar en este arquetipo ya que, para conocimiento de quienes han leído la trilogía principal y los demás libros, su meta siempre se ve corrompido por su egoísmo y ansias de poder. Además, este tan amado “antihéroe” nunca llega a redimirse o a sentir remordimiento de sus innumerables crímenes.

Pese a las distintas entrevistas en que la autora de la obra Shadow and Bone, Leigh Bardugo, ha intentado advertir sobre la naturaleza de su personaje y el por qué no está bien romantizarlo, como ha sucedido con innumerables personajes tóxicos que van desde Travis Maddox de “Beautiful Disaster” hasta Hardin Scott de “After”, los seguidores de The Darkling solo han aumentado.

Este amor no solo se debe a la caracterización del personaje, sino también a quienes han llevado a cabo la adaptación del libro y al actor elegido, Ben Barnes, quien es querido y recordado por ser el Príncipe Caspián de “Las crónicas de Narnia” y Dorian Gray en “El retrato de Dorian Gray”.

La adaptación de Shadow and Bone se encarga de llenar la trama de momentos y actos dulces por parte del protagonista valiéndose del gran carisma y dotes artísticos de su actor. Barnes, que como se ha mencionado antes es amado por un gran número de fans, ha logrado encarnar al enigmático villano de una manera que ha llevado a que muchos comiencen a tomar partido por The Darkling.

La imposibilidad de discernir entre el artista y el papel que realiza es algo que sucede comúnmente y que ha llevado a la romantización de este mismo. 

Los componentes de la fórmula para conseguir que se ame a un personaje tan tóxico son claros: “humaniza” al villano a través de un guión y puesta en escena bien armado, ignora las “red flags” dadas por su autora y contrata al actor más apreciado por los jóvenes y adultos amantes del cine y voilá.

Gracias a esta técnica reciclada una y otra vez es que cada vez más miles de adolescentes, e incluso niños, no pueden discernir de lo que es sano y bueno, y lo que no.

La adaptación de “Shadow & Bone” es uno de los cientos de ejemplos que se tienen de la romantización de personas y relaciones tóxicas. También, es un llamado de atención para los lectores y consumidores de ese tipo de contenido a replantearse su postura ante las actitudes de sus personajes favoritos y, en la vida real, de sus personas allegadas y conocidos. 

Estudiante de Periodismo en FCECS- USAL.
Lectora empedernida y amante de la cultura japonesa.

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