liliana felipe
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Liliana Felipe: Artista antiespecista para la revolución feminista

La historia de una mujer que junta banderas en el camino para vestir a su corazón, como si de luchar por causas justas estuviera hecho su destino. Es Liliana Felipe, una artista pianista, feminista, antiespecista, antirracista y muchos más “ista»…

Nació en Las Varillas, provincia de Córdoba, un 22 de agosto de 1954. Desde allí  emigró con toda su familia a Villa María, donde a corta edad comenzó sus clases de piano. Con tan solo 7 años ya tocaba canciones completas. Era el comienzo de una gran estrella y referente de diversos movimientos.

En 1966, cuando se crea el Conservatorio Provincial de Música Felipe Boero, se convierte en una de las primeras egresadas. Sin entender de academicismos, y contra toda formalidad, su sed de conocimiento y la necesidad de adquirir constantemente nuevas herramientas para sus luchas, fueron llevándola a institucionalizar su saber.

Fue sumando, paso a paso, más y más conocimiento musical. Fue cultivando su inquietud, su habilidad y eligiendo banderas políticas e ideológicas que la convertirían en un pilar de lucha.

Liliana Felipe, un corazón luchador y antiespecista

Liliana Felipe pintó su corazón con los colores de las causas justas, y con el valor que pocos artistas tienen. Esta mujer es feminista, lesbiana, anti especista, vegana, militante y mucho más. Son miles las formas de definir su personalidad, y que tiñen su arte. Son infinitas.

Esta artista méxico-argentina crea nuevos mundos con sus letras y melodías. Pero, por sobre todas las cosas, crea nuevas formas de ver la realidad. Su habilidad para moverse entre la ironía, el sarcasmo y el humor es admirable. Siempre entre notas musicales y regalando nuevas críticas al sistema desde su arte.

liliana felipe

Desde los comienzos de su carrera como artista, Liliana se dedica a difundir y crear nuevas formas de pensar. Y, si bien se mueve más por el lado del tango que del rock, va fusionando géneros y nos invita a pensar en ella como una verdadera rockera, ya que  inspira a toda su audiencia a cuestionar lo establecido.

Lo hace apelando a la construcción de una realidad libre de violencias, levantando banderas que apuestan a una nueva forma de vida. Liliana Felipe mira al mundo a través de los cristales del feminismo.

Es decir, con ojos críticos que saben que hay mucho por destruir o deconstruir.

El grito de quienes no tienen voz

Con su voz grita fuerte, claro y alto para que la escuchen, grita en defensa a los sectores más vulnerables, luchando por los que no se pueden defender. Con su música viajó por toda Latinoamérica. Con la vida, aprendió cuáles son las peores pandemias: el autoritarismo de Estado, la hipocresía en la Iglesia católica, la cerrazón mediática, la desigualdad, el racismo y el especismo. Con la fuerza de sus melodías, con la alegría de sus ritmos, fue comulgando sus saberes. Fue sembrando, como semillas, la inquietud en todos sus oyentes. Fue cosechando lucha. 

Los tiempos del terror

En 1976 se convirtió en integrante del grupo Nacimiento, eran sus inicios como música y fue la época en la que realizan una gira  que comienza por Perú. Sin embargo, el eterno viaje se prolonga indefinidamente debido al golpe militar que asumiría en marzo de ese año.

Durante casi dos años el conjunto recorrió toda Latinoamérica por tierra. Recorrieron Ecuador, Colombia, Venezuela, Panamá, Honduras, Costa Rica, El Salvador y Guatemala. Sobreviviendo. Escapando. Compartiendo su música. En 1977 llegan a México, y Liliana Felipe decide radicarse allí por el resto de su carrera. Aunque siempre volviendo a su tierra natal. 

Ese pasado oscuro, esos tiempos del terror argentino, fueron el impulso de su movimiento musical. Liliana fue una más de las tantas víctimas de la última dictadura cívico eclesiástico militar argentina. La dictadura marcó su vida a fuego, porque como consecuencia de ella, perdió a su hermana y a su cuñado.

Los nombres Ester Felipe y Luis Mónaco hoy se encuentran en la lista infinita de desaparecidos, víctimas del genocidio militar.

En algún punto, este hecho doloroso funcionaría como combustible para seguir luchando, como llama y brasa que va prendiendo todo lo demás, y sobre todo, como inspiración para su música. Hasta el día de hoy, Liliana Felipe lejos o cerca de su nación, sigue apoyando a la organización H.I.J.O.S. (Hijos por la Identidad contra el Olvido y el Silencio). Entre otras organizaciones que reciben su apoyo incondicional. 

¡Viva México, cabrones!

Desde 1977 vive en México, con nacionalidad. Desde allí sigue resistiendo y construyendo. No solo en nombre de los argentinos, sino también en pos de la patria grande y la unión latinoamericana. Liliana canta, toca y hace sonar sus melodías rescatando a todo aquel que sienta el dolor de un otro como injusticia.

O a quien sufra violencia por parte de este sistema. Su esposa y compañera actual es la senadora mexicana Jesusa Rodríguez. Uno de los últimos eslabones para la deconstrucción, que comenzaron juntas, es el veganismo. La lucha por los derechos de los animales teñiría a todas las demás, y tendría como resultado la producción de un sinfín de canciones inspiradoras. 

Liliana Felipe, histérica (lo máximo), antiespecista, activista social, artista, cantante, compositora y más grabó  23 discos de manera independiente desde que comenzó su carrera. Se presentó múltiples veces en Córdoba, Buenos Aires y diferentes ciudades de toda Latinoamérica.

Sus shows son de una riqueza teatral única, donde prevalecen las notas de un piano sediento de justicia. Donde resuenan y hacen eco las voces de luchas ancestrales por sus tierras y la fuerza de todo un colectivo que grita «nunca más». A cualquier tipo de violencia: nunca más.

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