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CulturaMúsica

Estar adelantada a la época: en los 90’s Sinead O`Connor (Parte II)

Romper una foto: ¿por qué tanto revuelo? 

Recapitulando, Sinead O’ Connor provenía de una familia disfuncional y  como bien se dijo sobre el final de la introducción, esta cantante comenzaba su carrera por 1987 (The Lion and the Cobra como primer material, y luego I don’t want what i haven’t got  en 1990).

Con lo cual, para 1992, si bien su  carrera estaba en ascenso, promediando octubre de ese año, la vida profesional de la artista daría un giro que sería crucial, y que marcaría un antes y un después no solo en su carrera sino en la sociedad y en la historia de la música. 

Sinead y el hecho que determinó su carrera

Entonces, en una performance para el reconocido programa estadounidense «Saturday Night Live», O` Connor, al finalizar un cover de la canción “War”, de Bob Marley, con versos modificados por ella y mirando fijo a la cámara, sucedió lo que es de público conocimiento. 

El régimen innoble e infeliz

que nos mantiene a todos

a través de abuso infantil, sí

abuso infantil, sí

la servidumbre sub-humana ha sido derribada

completamente destruida

Tenemos confianza en la victoria del bien sobre el mal.

Así, con este acto, el mundo -figurativamente- convulsionó. En esa década, romper la foto de un Papa es algo que no sucedía como quien no quiere la cosa, actualmente tampoco, pero en contexto se ha naturalizado denunciar abusos/encubrimientos, pues las víctimas no se callan más. 

Esto, aunque entendible, en aquel momento tuvo pésimo recibimiento por parte de la gente en general y obvio por parte de las personas religiosas y la iglesia misma en particular. 

A partir de ese momento, las puertas comenzaron a cerrarse para esta denunciante Sinead O` Connor, tuvo que cancelar shows y una gira también. 

O`Connor

De todos modos, con el chip de tiempos pasados en la cabeza, se entiende el shock al ver o enterarse de esta situación.  Para aquel entonces denunciar abusos o encubrimientos a los mismos, era algo bien invisibilizado, casi inexistente.

Se convivía con estas cuestiones en silencio, no tanto por complicidad, sino por miedo.

Miedo al famoso e inquisidor «¿qué dirán?«, porque la mirada del otro -más en estos casos y en esos años- se posaba desde el juzgar a la víctima, pero no al victimario. 

Miedo al o los perpetradores de estos actos detestables y las represalias que puedan haber. Porque, cuando hay poderes involucrados, hacer una denuncia tiene muchas complicaciones. 

Y también miedo a hablar y que no les crea nadie. 

Estas cuestiones continúan siendo un punto fuerte a la hora de decidir denunciar un abuso. No porque el tiempo y las cabezas no hayan cambiado, sino porque son preceptos que continúan arraigados en la cabeza de las personas.

Además, en cuestiones de imagen y poder, aun este es un juego bien difícil de ganar, siendo realistas. 

El recorrido de las denuncias, y el poder y empoderamiento que se da a las personas para sentirse a salvo y fuertes al hablar, y que otras víctimas compartan sus vivencias es super importante. Un claro ejemplo se puede tomar del movimiento “Me too”. 

Retomando con lo que trajo a esta nota, Sinead O’ Connor rompiendo la foto del Papa Juan Pablo II, y sabiendo todo lo que atraviesa a esta artista, su postura es de lo más lógica. 

Siempre del lado correcto de la vereda, luchando contra cualquier tipo de abuso, porque así le ha tocado vivir desde joven. 

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