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ReseñaCultura

“Caramel” y la interpelación del deseo

En Caramel, nos encontramos con un salón de belleza en Beirut que se convierte en el escenario donde convergen las inquietudes y asuntos sentimentales entre varias mujeres: Rima, angustiada por sus deseos lésbicos. Layal, enamorada de un hombre casado. Nisrin, una musulmana en vísperas de su casamiento, preocupada porque ya no es virgen.

Rose, y el sacrificio de su propia vida por acompañar a su hermana mayor. Jamale, obsesionada con el envejecimiento. A simple vista parecieran ser temas típicos de la mujer en la sociedad de algún país de oriente. Sin embargo, estas cuestiones despliegan una serie de cuestionamientos que atraviesan a la mujer en general y en la actualidad, de cualquier país del mundo.

La belleza como estereotipo, la fuerza de la moral, el recato, las normas, las represiones, como modo de existencia en una sociedad donde la mujer se vuelve espejo de otras mujeres, donde quiera que estén, aún encerradas en sus propios cuerpos; ajenos al deseo, al placer , al goce, son el eje problemático de este relato. Pero todas estas cuestiones, no son exclusivas sólo de un país que no hace mucho tiempo(2017) abolió el art. 22 del código penal, la infame ley de “violación-matrimonio” que exoneraba al violador de todo cargo si este contraía matrimonio con su víctima.

Si bien Líbano tiene 18 confesionalidades reconocidas, muchas derivadas del cristianismo y el Islam, se presenta como una sociedad abierta, libre y emancipada. Pese a esto, detrás de esa fachada se mantiene sujeta a la coacción, el miedo a la mirada ajena y la culpa. Pero estas normas con fuertes raíces religiosas tradicionalistas y machistas define las conductas allí y acá en este siglo.

CaramelEl film está relatado desde un ángulo de cooperación entre mujeres, donde sus actos no son juzgados entre ellas pero que denotan una culpa surgida del apego a las tradiciones , religión, etc. y desde donde adoptan la transgresión como modo de liberación en la lucha con la hostilidad del entorno y con sus propios conflictos internos.

En tiempos de deconstrucción, leyes a favor de la igualdad de género, de la identidad de género, de una agenda política y social con urgencias y reclamos vinculados a los derechos a decidir sobre los propios cuerpos, aún quedan cuestiones y elecciones individuales que permanecen censuradas y señaladas socialmente.

La posición de la mujer frente a la sexualidad está en un proceso de transformación, camino a superar la misma como una cuestión de privilegio masculino, donde muchas veces la mujer y las disidencias son vilipendiadas por vivir su sexualidad libremente, donde el placer pareciera ser un patrimonio de éste.

Young Eisendrath, psicoanalista y escritora, destaca en su libro “La mujer y el deseo”, que la sexualidad tiene como eje un modelo lineal típicamente masculino. Este enunciado conduce a una reflexión que tiene que ver con indagar cuáles son realmente los deseos de los cuerpos, como punto de partida para eliminar las etiquetas y cuestionamientos morales de la sociedad toda, frente al ejercicio de una sexualidad libre y plena que contribuya a una nueva redefinición del placer.

Según la psicoanalista, cuando la sexualidad y el ejercicio pleno de ella no están definidos, esto conduce muchas veces a conductas esclavizantes desde la insatisfacción interior a través de compulsiones, ludopatías, consumo compulsivo y todo tipo de adicciones.

Por otro lado, Young asegura que para vivir plenamente en autonomía no basta con que ésta sea sólo económica, sinó una autonomía plena y consciente que supone hacerse cargo de si misma en todas las facetas vitales, porsupuesto también frente a la propia sexualidad, tomando el deseo dese una vertiente deseante y no sólo como mero objeto de él.

“Caramel” y la interpelación del deseo | Rock y Arte - Divulgación CulturalSerá primordial la tarea entonces, de eliminar la educación dominante de una mujer preocupada constantemente por agradar e indagar en las verdaderas metas y deseos sexuales más profundos.

Ya en el debate a escala mundial que se viene desplegando hace varios años sobre la cuestión del aborto y por el que se ha logrado en Argentina su legalización, se han abierto más discusiones intrínsecas a la decisión sobre los propios cuerpos y junto a ella, la vivencia y libre elección de una sexualidad satisfactoria no supeditada al goce masculino como eje.

“Vivir el deseo como deseante supone adoptar una actitud activa responsable en primer lugar con una misma, empezando por la autonomía de la auto exploración”, define Eisendrath.

Desde el campo de la bioética, la publicación brasileña “Filosofía, Homoafectividade y Mulheres”, desarrollada colectivamente por varios autores, analiza temas emergentes como el respeto, la dignidad y la autonomía de las personas con identidades y orientaciones homoafectivas y la crítica a los valores heteronormativos en relación a las mujeres.

Sostiene al respecto que los emergentes son problemas y avances actuales resultantes de la revolución tecnológica y la mayor consciencia del ser humano en relación a los derechos y deberes civiles. Aliado a esto, la búsqueda de la autonomía, el respeto y la dignidad humana de las personas se desarrolla cada vez más, ganando espacio para afirmar sus identidades legítimas, sus deseos y orientaciones sexuales como el movimiento LGBTI+ y el surgimiento de organizaciones de mujeres en todo el mundo con todas sus reivindicaciones.

Este libro intenta demostrar además, cómo el pensamiento religioso no sólo ataca la homosexualidad y sus prácticas sinó también la sexualidad humana no regulada por sus estructuras de poder y dominación en su conjunto: “La ignorancia dogmática del pensamiento religioso afecta no sólo a homosexuales y transexuales sino a todos los seres humanos que tienen el coraje de romper este ciclo de odio por la vida y el sexo”.

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