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Llega de ultramar con un dos por cuatro parecido al del tango y con guitarras flamencas valencianas o de milonga porteña. Pero no ancla ni en Buenos Aires ni en Valencia, tira las cuerdas por la borda y amarra en el puerto de Lisboa.

Es el Fado, un sonido tan propio como ajeno.

Del fado al rock

Portugal en sí es un lugar de occidente sobre el cual, en términos muy generales, más allá de que toda generalización es errónea, no se conoce demasiado a pesar de ser lindante con España; lo cual es extraño pero entendible. Tal vez se trate de un oximorón permanente, suponiendo que los lazos que unen a Portugal con nosotros son similares a los que unen a Brasil con España, en lo que a cultura respecta.

Justamente, a causa de esta suposición, puede que no esté del todo claro el panorama musical portugués. Por eso, acá estamos para arrojar luz sobre la historia y el presente de este lugar tan lejano como cercano.

Existen varias teorías sobre el origen de este género musical característico de Portugal. Unas versiones hablan sobre la llegada a través de las familias que retornaban a Europa luego de haber pasado años en Brasil; otra versa sobre los esclavos africanos; y la más fuerte habla de un origen cercano al siglo XIX, más romántico: aparecen el mar, el puerto y los marineros, quienes tocaban músicas que escuchaban en los puertos donde anclaban ruinosos barcos, cargados de azúcar, café, cacao y esclavos.

Maria severa Onofriana nació en 1820 y falleció en 1846. Con apenas 26 años, esta mujer se transformó en la primera gran estrella del Fado. Fue Catalogada como prostituta por el conservadurismo de aquella época a causa de su gran personalidad y numerosas parejas. Pero sobre todo porque no tenía miedo de ir a eventos sociales en compañía de sus amantes, haciendo caso omiso a la mirada de los demás.

Si bien el Fado es la música típica de Portugal, no es la única.

La mayoría de las bandas portuguesas parecen estar bañadas por una lluvia que se largó en los 80s y nunca más se detuvo; no obstante, la escena actual es variada.

La gran banda de culto es Xutos & Pontapés (golpes & patadas en español), la cual, a pesar de tener un nombre muy punk, hace algo más parecido a Soda Stereo. Incluso podría decirse que a Sumo en alguna canción. Asímismo, aparece el Fado en el medio, logrando que la banda se conforme como una mezcla entre modernidad y tradición. Xutos & pontapés toca desde 1978 y aún da conciertos en vivo. Son una de las bandas confirmadas para Rock in Río 2022, junto con Durán Durán y A-ha, entre otras.

UHF, formada a finales de los 70s, propone algo más dinámico. En ellos podemos encontrar riffs y fraseos bien rockeros, podemos intuir a Los Violadores, y sentir algunas tonadas de The Cure. Van arriba y de pronto te encontrás con un himno a Benfica que sorprende.

Sou sou Benfica canta Antonio Manuel Ribeiro, líder de la banda y el coro ratifica lo cantado por la voz principal.  Es un poco extraño, pero aceptable.

El último lanzamiento de la banda, un álbum acústico muy interesante, fue este año: “de Almada para o mundo”. Este disco tiene la particularidad de haber sido grabado por Antonio Manuel durante el encierro provocado por la Pandemia mundial y es verdaderamente un álbum muy bello.

Mucho rasgueo de cuerdas y arpegios bluseros. Al final de cada canción el autor hace un pequeño recitado sobre diversos tópicos. Es muy agradable en su totalidad y finaliza con una hermosa canción llamada el anhelo es una resaca (en su idioma original, a saudade é uma ressaca).

A Nossa vez abre el disco, O caminho da felicidade de Delfins. Tal como indica el nombre, son suaves y resbalosos.

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Con sus canciones melosas dan la misma sensación que se produce al ver a alguien en una foto claramente retocada con los filtros de Instagram, corazones y brillos por todos lados.

Como advertí, esta banda también fue formada en la década del 80. En sus canciones muchas veces aparece el mar como protagonista de las letras. Son un poco romanti-cursis.

Lo bueno para destacar de ellos es que, con el paso de casi 50 años, lograron un sonido que con mucha onda podemos decir parecido a The Smiths.

¡Rock! Al fin, Truenan las guitarras y todo se pone virulento cuando Linda Martini entra en escena, se sacude el pelo mojado, se despoja de todo intento de romanticismo y se seca la humedad ochentosa.

Es notorio que Linda dejó todo atrás. La bajista Cláudia Guerreiro es muy imponente en el escenario. La banda en sí es muy compacta, mezclan un sonido de garage rock pero refinado. Son prolijos en el desorden con un poder admirable.

De “yapa”, va este video también.

Linda Martini se formó en 2003 y su primer disco, Olhos de mongol, salió a las calles en 2006. Este tuvo una gran aceptación, tal es así que fue nombrado disco del año por los lectores de la revista blitz, publicación portuguesa dedicada a la música.

Son parte innegable del novo rock portugués. El último disco de título homónimo a la banda “Linda Martini” con Guerreiro en la tapa, lookeada como actriz de los 60s, no perdió en nada la fuerza que le imprimió a su opera prima. Cuentan con la extrañeza, mal que le pese a Phil Collins, de que el baterista es también el cantante, algo que suele generar cierto escozor.

Claro que se podría seguir enumerando artistas, pero no lo vamos a hacer. La escena, gracias a los artistas aquí mencionados, está pintada con el mismo color de las flores que cuelgan de los balcones de Lisboa.

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