Rosa Parks
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Rosa Parks y el asiento que lo cambió todo

Tal vez muchos desconozcan la historia detrás de la figura de Rosa Parks, aquella mujer afroamericana que, un 1 de diciembre de 1955 se convirtió en una histórica cuando se negó a ceder su asiento en un autobús a un pasajero blanco en Montgomery, en el estado de Alabama.

Este icónico momento fue el puntapié inicial del movimiento por los derechos civiles.

¿Quién fue Rosa Parks?

Rosa Parks nació un 4 de febrero de 1913 en la ciudad de Tuskegee. Por aquel entonces, ser parte de la comunidad afroamericana no era nada fácil, sobre todo, en el sur del país. Si bien el presidente Abraham Lincoln había publicado -hacía medio siglo- la Proclamación de Emancipación por la cual se abolía la esclavitud en el norte de los Estados Unidos, el sur, parecía regirse bajo sus propias normas.

“El fin de la guerra trajo consigo el fin de la esclavitud, pero muchos antiguos esclavos permanecieron donde estaban. No sabían a dónde ir y no querían abandonar sus hogares”.

Rosa Parks

Rosa Parks vivió en carne propia lo que significaba crecer cuando las leyes de segregación sureñas marcaban el pulso del día; cuando las leyes impuestas por Jim Crow obligaban a separar en los lugares de trabajo y ocio, en el transporte, en las fuentes públicas y escuelas a los blancos de los afroamericanos. Parks creció viendo como la opresión de la raza «dominante» estadounidense limitaba a la comunidad afroamericana su derecho a sufragar.

Rosa Parks

Los gobiernos demócratas del sur impusieron estas leyes restrictivas y, en 1910 solo el 0.5% de la población afroamericana adulta podía votar. Según las cifras que el investigador Richard H. Piles recolectó para su investigación, en el momento en el que nació Rosa Parks, no había un solo votante afroamericano registrado en veintisiete de los sesenta condados sureños. Por otro lado, se registró un solo votante afroamericano en nueve condados. Esto es más impresionante si tenemos en cuenta que la mayoría de la población afroamericana vivía y vive en estos estados segregados.

En el escenario de posguerra y cuando Rosa atravesaba su infancia, hubo un recrudecimiento de la violencia contra la población afroamericana sureña. Por ese entonces, la población blanca con privilegios de clase se sentía amenazada por aquellos afroamericanos que retornaban a sus hogares tras arriesgar sus vidas prestando sus «servicios» en los combates que tenían lugar en Europa, temiendo que éstos, se sintieran iguales o superiores a ellos. Es así como la maquinaria de la supremacía blanca del Ku Klux Klan emergió para ponerle fin a cualquier sueño de emancipación.

Más tarde, en la temporada de verano de 1919, estalla lo que conocemos como Verano Rojo en donde el Ku Klux Klan tuvo un rol vital para ejercer el terrorismo de la mano de un estado opresor y violento para con la comunidad afroamericana estadounidense.

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“El Ku Klux Klan atacaba a la comunidad negra, quemaba iglesias, daba palizas y mataba. En aquel entonces no entendía por qué había tanta actividad del Klan, pero luego supe que era porque los soldados afroamericanos que regresaban de la Primera Guerra Mundial actuaban como si merecieran la igualdad de derechos porque habían servido a su país. A los blancos no les gustaba que los negros mantuvieran esa actitud, así que empezaron a cometer todo tipo de actos violentos contra los negros para recordarles que no tenían ningún derecho.”

Rosa Parks

La violencia desatada llegó a las puertas de cada casa habitada por familias afroamericanas. Cruces de fuego en las entradas, ahorcados colgando de árboles y linchamientos se convirtieron en moneda corriente. El terror se vestía de blanco. El acoso, no daba tregua.

La segregación alcanzaba tal magnitud que atravesaba todas las esferas de la vida de la comunidad. Los afroamericanos estaban obligados a construir las escuelas en donde más tarde estudiarían, incluso, cuando el estado obtenía de sus bolsillos, los mismos impuestos que los blancos pagaban. La estructura edilicia de las escuelas era muy precaria y estaban muy mal equipadas. La calefacción era un lujo que no podían costear y los niños, debían sentarse en el piso durante las horas de aprendizaje. El año escolar se resumía a solo seis meses debido a que el resto del tiempo, tenían que realizar tareas laborales en plantaciones de algodón.

Rosa Parks, la indómita afroamericana

Si bien Parks trascendió por negarse a ceder su asiento en el autobús a un pasajero blanco, la «costurera cansada» como la denominaron los medios hegemónicos tras su muerte, su activismo fue intenso a lo largo de su vida. A partir de este hecho de rebeldía, se llevó a cabo un boicot a los autobuses en toda la ciudad y un año más tarde, la Corte Suprema de Estados Unidos dictaminó como inconstitucional la segregación en los transportes públicos.

Parks se convirtió en una figura reconocida en su país y tuvo que vivir con las consecuencias. Fue despedida de su trabajo en los almacenes Montgomery y su marido tuvo que renunciar a su trabajo de peluquero en una base de la Fuerza Aérea. La pareja subsistía como podía y durante algún tiempo, Rosa y Raymond, se trasladaron por diferentes estados en busca de oportunidades laborales que los sacaran de la precariedad en la que se encontraban.

Es importante señalar que Parks fue combativa mucho antes de su arresto en Montgomery y luchó contra todo tipo de injusticias y opresión durante los cincuenta años que siguieron al hecho histórico por el cual la humanidad la recuerda. Solo la muerte acabó con su activismo.

Una figura edulcorada por los medios y la clase dominante

Con la muerte de Rosa Parks los homenajes no tardaron en llegar. Políticos del régimen y personalidades de la farándula estadounidense se congregaron para celebrar la vida de la activista y perpetuar el estereotipo bajo el cual la ubicaron siempre: la mujer cansada que quiso sentarse.

La clase dominante y los medios tradicionales se desviven por reforzar este mito edulcorado en torno a su imagen, evitando así mostrar a la verdadera luchadora clasista que se enfrentaba a los miembros de la corte, la que se plantaba frente a las amenazas esgrimidas por los blancos, la educadora incansable de la juventud que seguía sus pasos. Firme, combativa y entregada a la vida política. Nunca cansada y abatida.

Todos los discursos que siguieron a los homenajes eran tan contradictorios como quienes abrían sus bocas para pronunciarlos. El objetivo detrás de todos ellos era la de instalar en la sociedad la idea de que los Estados Unidos es un país post-racial en el cual, tras la labor de Parks se logró llegar a un entendimiento entre todas las etnicidades que componen el tejido social del país más inequitativo del mundo.

Esta apropiación por parte de las clases dominantes en torno a la figura de Rosa Parks es una elegante forma de concluir que su lucha terminó y el racismo es un tema del pasado. Sin embargo, este mito de superación se ha visto doblegado en los últimos años por el ascenso del nacionalismo blanco.

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Estudiante de la Lic. en Historia. Melómana. Metalera. Cellista amateur. Lectora apasionada. Espíritu nómade. Amante de los idiomas. Viajera empedernida. Rebelde con causa. Antiespecista. Cazadora de auroras boreales. Troska.

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