Banksy - Mural
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Mural de Banksy: El arte como arma contra la violencia de género

El día de San Valentín se presentó como la oportunidad ideal para que el misterioso artista conocido como “Banksy” expusiera una de las grandes cuentas pendientes del Reino Unido. El grafitero eligió la localidad de Margate para ser el escenario de su última y controversial obra, un mural protagonizado por un ama de casa con el estilo típico de los años cincuenta.

La polémica empieza al examinar el rostro de la mujer y encontrar un ojo morado y una sonrisa que en principio llama la atención por la falta de un diente, pero cuya satisfacción nos lleva a detenernos en un refrigerador representado físicamente frente al mural, del cual sobresalen un par de piernas masculinas pintadas.

La obra habla por sí sola al ejemplificar una problemática global como es la violencia de género. Con una tonalidad irónica se invierten los roles de vulnerabilidad utilizando como artificio la figura de una ama de casa como una especie de héroe vengador. La propuesta es concreta y hasta se la podría acusar de simplista. Sin embargo, es el inmediato accionar de las autoridades inglesas por desmantelarla donde las intenciones de la obra adquieren un marco de realidad tal que ni el propio Banksy podría haber planeado.

A pocas horas después de que el anónimo artista confirmara la autoría del mural, el refrigerador fue retirado por trabajadores municipales, dejando la obra completamente descontextualizada. Los motivos principales se excusaron en la «seguridad». «El congelador está ahora almacenado y será devuelto una vez que se haya puesto a salvo del público», escribió en su página web el Consejo del Distrito de Thanet. «Nos pondremos en contacto con el dueño de la propiedad para discutir las opciones para preservar la obra de arte para el distrito».

Es con este acto, que aboga por una supuesta “seguridad”, donde quedan expuestas las prioridades de los funcionarios. El arte pone en rigor las normas establecidas y deja al descubierto la naturaleza machista de las agendas políticas. Banksy ataca con solo unas latas de pintura y somete “al hombre” dentro de un refrigerador, imitando la postal de incontables escenas de femicidios.

Entonces la lentitud y la inoperancia del sistema político que decide mirar a un costado es reemplazada por un músculo implacable, cuya idea de seguridad no es atacar la problemática, sino encubrir cualquier rastro que la haga visible. El arte se impone, una vez más, como un instrumento reflectante de la realidad.

Banksy, Men in refrigerators

La utilización del refrigerador no es un elemento casual viniendo un artista acostumbrado a infundir un toque irónico a sus obras. Banksy recoge el concepto conocido como «Woman in refrigerator», un recurso argumental originado en el mundo de los cómics y expandido a todas las ramas de las ficción. En una época donde la mayoría de los escritores eran hombres, este controversial tópico se repitió en muchísimas historias que ocupan un lugar central en la cultura popular.

Banksy

La idea parte del uso sistemático de la muerte violenta de un personaje femenino para impulsar el arco argumental de uno masculino. En ese entonces la perversidad y el sadismo con las que se castigaba a personajes femeninos con tal de dar un empujón al héroe de turno eran manejadas con total liviandad.

Su punto más controversial tiene lugar en el mundo de los cómics, con la publicación de Green Lantern #54 en 1994. En este número el protagonista llega a su departamento para encontrar una nota de su novia ordenándole que abriera el refrigerador. Al hacerlo, éste se encuentra con que ella ha sido brutalmente asesinada y metida dentro del refrigerador.

Este evento supuso un límite para los escritores exacerbados en la explotación de la vulnerabilidad femenina en favor de contar historias. La creciente comunidad de lectoras hicieron un llamado para cambiar este modus operandi, y posteriormente, críticas como Gail Simone, comenzaron a usar el término para hacer visualizar a todas las mujeres que habían sido asesinadas, agredidas o que habían perdido sus habilidades para así servir sólo como instrumento narrativo en favor del héroe masculino.

Banksy tuerce esta lógica de la cultura popular y decide que esta vez sea la figura masculina la que obtenga un destino violento en el interior de un refrigerador. Así como los tiempos, los turnos cambian, parece leerse entre líneas. El valor de la obra yace en lucirse en la vía pública, exhibiéndose justamente en una sociedad reticente a tratar problemáticas de género. Las decisiones aún recaen en manos masculinas, y en Reino Unido estas manos conservan una agenda ocupada en invisibilizar este tipo de denuncias.

Un Reino Unido sin perspectiva de género

En los últimos años Reino Unido ha padecido un incremento constante en los casos de violencia doméstica. Según una encuesta sobre la delincuencia de Inglaterra y Gales (CSEW), para el año que finalizó en marzo de 2020, se estimó que 1,6 millones de mujeres de entre 16 a 74 años experimentaron abuso doméstico esos últimos doce meses (ONS, 2020).

Sin embargo, los datos advertidos para comprobarlo no son del todo fiables y prohíben contextualizar el impacto de los episodios, como si la violencia causó miedo, quiénes fueron las víctimas repetidas y quién experimentó violencia en un contexto de poder y control.

La llegada de la pandemia de Covid-19 fue utilizada como disfraz para la falta de políticas contra el aumento progresivo de casos de violencia de género, caratulado una gran cantidad de estos como «asesinatos de confinamiento».

Así las autoridades han podido distorsionar las cifras de una problemática a la sociedad de Reino Unido desde hace larga data, relacionando incorrectamente el abuso doméstico con la pandemia. Un claro ejemplo es la definición intergubernamental no estatutaria actual de abuso doméstico, la cual deja afuera cualquier tipo de perspectiva de género.

Poco parecería importar que 80 mujeres fueron asesinadas por sus parejas o ex parejas entre marzo de 2018 y marzo de 2019 según la Oficina Nacional de Estadísticas, superando ampliamente a España y, además, sin incluir a Escocia ni Irlanda del Norte. Y el número total es aún mayor si no se hace referencia al tipo de agresor: 241, siendo un 10% superior al del año anterior y el más alto desde 2006.

Las estadísticas son alarmantes y la curva demuestra una ascendencia lógica sin el respaldo de las políticas necesarias para poner un alto. De momento la violencia de género en Reino Unido no parecería ser una prioridad, o al menos una menos preocupante que el “peligro” que supone un refrigerador.

Argentina: Los últimos datos revelan una importante presencia de la violencia de género en la sociedad

En Argentina la lucha contra la violencia de género ha adquirido un lugar de importancia en la sociedad gracias a diversos movimientos que trabajan por su visualización. Pero pese a ser un tema de discusión instalado sobre la mesa está lejos de encaminarse a una solución.

De acuerdo a la información recolectada por el último informe del Ministerio de Mujeres, Género y Diversidad, son 669.339 las personas que han recibido asistencia o realizado algún tipo de consulta por encontrarse en situación de violencia de género entre 2013 y 2022. El 97,1% de los casos registrados corresponde a situaciones de violencia doméstica; el 1,3% a violencia laboral; y el 1,2% a violencia institucional. De estos datos el 95,8%de las personas agresoras eran varones, y el 87,8% eran la pareja o expareja de las víctimas, mientras que el 23,2% tenía acceso a armas de fuego.

Un balance nos muestra que ocurrieron 233 femicidios durante 2022, y hubo otros 425 intentos en todo el territorio, lo que arroja un promedio de un intento de asesinato contra una mujer cada 38 horas, según un informe difundido por la organización Mujeres de la Matria Latinoamericana (MuMalá).

Si nos focalizamos solamente en enero del 2023, nos encontramos con 1 femicidio cada 35 horas, 41 intentos de femicidio, y 5 intentos de femicidios vinculados, lo cual demuestra que este mal se encuentra arraigado en la sociedad. Pero sea en manos de un artista como Banksy, que pone en evidencia a las autoridades inglesas, o en las multitudes que se manifiestan colmando las calles argentinas en busca de justicia, la visibilización como método de denuncia es el arma más cercana.

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