ESTHER NEIRA DE CALVO, LA EDUCADORA

Mucha gente considera que la lucha por la igualdad de género es exagerada, que en realidad el problema no es para tanto. Son en parte las mismas personas que cuando discutimos sobre violencia de género responden con el famoso “algo habrá hecho”, cuando discutimos sobre inequidad y desigualdad en el ámbito laboral, educativo, profesional e incluso familiar, responden “no es tan así”. Si no fuera así, no existirían todos estos años de lucha, y la realidad es que no hay peor ciego que el que no quiere ver.

Esther Neira de Calvo sabía que la igualdad de género y la lucha por conseguirla si era para tanto. En la década de 1920 comienza su trabajo por la igualdad para las mujeres panameñas, teniendo como premisa la educación como pilar para combatir inequidades.

Nació el 1 de mayo de 1980 en una Panamá que pertenecía todavía a Colombia, en la ciudad de Penonomé. Hija de Julia Laffargue de Neira y de Rafael Neira Ayala, quien fuera abogado e integrante de la primera Asamblea Nacional Constituyente. Comenzó su educación en colegios de Penonomé y Tobaga, luego se trasladó a la ciudad de Panamá, donde estudió en la Escuela Normal de Institutoras, donde posteriormente enseñaría pedagogía.

Cabe destacar que estas escuelas surgen en 1872 con el objetivo de dar respuesta a movimientos que fomentaban la educación de las mujeres, es así que se buscaba que estas escuelas normales formarán maestras para los niveles primarios y para el mismo género.

Esther Neira de Calvo, la educadora

Durante el gobierno de Manuel Amador Guerrero, quien fuera quien promoviera la educación primaria gratuita y obligatoria, Esther Calvo obtiene en 1904 una beca para estudiar en el Instituto Pedagógico Wavre – Notre Dame en Bélgica, se nutre de su estadía en Europa, y recibe su título de maestra de primera enseñanza, profesora especializada en educación media y administración, enseñanza de francés e inglés y enfermera en higiene.

Se trasladó a Estados Unidos en 1912 para estudiar sus programas educativos. Vuelve a Panamá, y en 1916 contrae nupcias con Raúl J. Calvo con quien tiene su única hija Gloriela. A partir de aquí Esther va a comenzar su camino por la igualdad.

Esther Calvo y el feminismo

Comenzó a formar parte de movimientos feministas nacionales y extranjeros, buscando reclamar la paridad con el hombre. Participó en la Conferencia Panamericana de Mujeres en 1922, donde se discutieron temas como bienestar del niño, igualdad jurídica y política de los sexos, horas de trabajo, situación política de la mujer, estado civil  y condiciones de vida. Ahí mismo se crea la Asociación Panamericana Permanente para el Progreso Femenil, conocida también como Unión Interamericana de Mujeres.

En 1923 fundó la Sociedad Nacional para el Progreso de la Mujer. Dirigió y presidió el Congreso Interamericano de Mujeres en 1926, que reunió sesenta y siete mujeres de once países, Neira de Calvo en ese momento era vicepresidenta de la Unión Interamericana de Mujeres. De nuevo estaba en boga el tema de los derechos civiles y políticos de las mujeres.

El presidente Arosema en 1938 la designa representante de la Comisión Interamericana de la Mujer, que buscaba promover la inclusión de la mujer en la sociedad y sobre la ciudadanía.

En 1944 bajo el seno de la Asamblea Constituyente surgen dos movimiento feministas que compiten entre sí, la Unión Nacional de Mujeres y la Liga Patriótica Femenina de Esther Calvo.

En mayo de 1945, Esther Neira de Calvo es elegida una de las primeras diputadas en la historia política de la nación panameña.  Forma parte de la reforma constitucional de 1946, en cuanto a su labor parlamentaria propone importantes normativas referidas a la educación, destacándose el proyecto de creación de la Escuela de Servicio Social.

Ya en 1948 va a dedicarse al ámbito diplomático, siendo primero secretaria ejecutiva de la Comisión Interamericana de Mujeres de la OEA, y luego como embajadora de Panamá ante la misma organización.

Es importante destacar la gira de Esther Neira de Calvo por Estados Unidos, invitada por los Roosevelt, y no por ser la mujer de. Nuestra protagonista ya tenía en ese momento una larga lucha por el voto femenino en suelo panameño. Ofrece una charla en Connecticut  titulada “Panamá y su gente”, junto a la señora Roosevelt y otras mujeres norteamericanas como la argentina Ana Rosa de Martínez Guerrero, la primera dama quedó admirada por la vocación de lucha de las mujeres latinoamericanas.

Esther Neira de Calvo abrió la participación de las mujeres en la política latinoamericana a base de esfuerzo y perseverancia, ámbito que incluso hoy en día es liderada por hombres.

La educación como pilar

En 1926, Esther Neira de Calvo es nombrada inspectora general en enseñanza secundaria, normal y profesional en la Secretaría de Instrucción Pública. En 1927 se volvió la directora de su alma mater, la Escuela Normal de Institutoras, aunque continúa dando clases. Por petición del gobierno panameño establece en 1938 el Liceo para Señoritas, fomentando así nuevamente la educación en las jóvenes, que por mucho tiempo habían sido relegadas en el país centroamericano.

Tal era la importancia de la educación para Esther de Calvo le valió su primera contrincante Clara Gonzalez, ya que no estaba de acuerdo en luchar primero por el voto femenino, sino que consideraba que lo primordial era conseguir la educación igualitaria entre mujeres y varones.

González fue su acérrima competidora, ambas feministas pero ubicadas en las antípodas de la lucha, la mencionada creía que en el ámbito de la política se lograrían las victorias, criticando duramente las palabras de Esther Calvo durante una entrevista en la que se posiciona neutral en la política, considerando que no podía pronunciarse de manera previa sin conocer algunos detalles.  

¿Cómo concebir la lucha feminista?

Esther Neira de Calvo falleció a los ochenta y siete años en Washington, Estados Unidos. Trabajó toda su vida para conseguir victorias en el largo camino para conseguir la igualdad, en épocas donde la mujer no era tenida en cuenta en ningún ámbito.

Nos queda claro que la educación para ella, y su desempeño en ese rol era fundamental para ella, y la consideró su arma en esta lucha. Lo que no era compartido con otras feministas que consideraban que la pelea debía concentrarse en otros ámbitos, como por ejemplo en la conquista de los derechos políticos de las mujeres panameñas, como sostenía González.

Antes de llegar a su cargo parlamentario, inocentemente quizás, no quiso inclinarse a posturas de derecha o izquierda, lo que también le valió críticas. Claramente cuando dos contrincantes en campaña se enfrentan muchas veces se hace decir cosas que la otra persona no dice, en ese sentido podemos inferir que las palabras de Calvo significaban que antes de tomar una postura es necesario interiorizarse en las cuestiones. Quizás podemos estar de acuerdo, no todo puede discutirse desde un lado de la vereda o del otro.

Otra particularidad de la campaña de la Sra. Calvo, fue su largo demuestre de los logros académicos, menciones y honores que obtuvo. Pues es claro que no podemos negar que se preparó toda su vida para realizar los cambios necesarios en la sociedad panameña.

Entonces, podemos inferir que la lucha por el reconocimiento de los derechos de las mujeres en aras de obtener la equidad de género, no tiene una sola arista, una sola arma y ni un solo frente. Esther Calvo creía que debíamos empezar desde las bases, en la educación de los y las jóvenes, eliminando brechas.

La realidad es que por la igualdad se deben tener en cuenta cada uno de los frentes y armas, siempre en el marco del respeto de las instituciones, pero sobre todo no enfrentándonos entre las mujeres, debemos demostrarnos como un frente unido para que las conquistas sean plenas. 

No debemos desmerecer el aporte de Calvo, por la igualdad, Esther Neira de Calvo, la educadora, decimos orgullosamente, fue una de las grandes mujeres latinoamericanas del siglo XX.

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