Piqueteras - Mujeres que cortan rutas
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Mujeres piqueteras, las herederas del argentinazo

Con la ola de privatizaciones y consiguientes despidos ocurridos durante el gobierno del peronista Carlos Menem en la década de los noventa, los trabajadores despedidos recurrían a los cortes de rutas como modo de protesta para enfrentar al gobierno y a las patronales en defensa de sus puestos de trabajo. A partir de este momento surge el movimiento piquetero en el cual, las mujeres piqueteras tuvieron un rol muy activo.

Piqueteras, una identidad

Dentro del movimiento piquetero, las mujeres han tenido un rol protagónico debido a que su participación resultó determinante en los orígenes de este movimiento, en su desarrollo, y en la importancia que fue cobrando con el tiempo.

Desde los primeros cortes de ruta en Neuquén durante 1996 y 1997 hasta las movilizaciones que se desarrollaron previo al desencadenamiento de la crisis de 2001, las piqueteras y su movimiento fueron forjando su propia identidad dentro del conjunto de actores sociales que luchan por mejoras en las condiciones de vida y se paran frente al ajuste implementado por los diferentes gobiernos.

La historia de las mujeres (piqueteras) es la historia de la doble opresión

La doble opresión de la mujer es la forma específica que adquiere la opresión de las mujeres trabajadoras dentro del sistema capitalista, un sistema económico complejo que mantiene dentro de su seno diferentes relaciones de dominación, explotación y alienación. También podemos incluir dentro de estas relaciones a la asalariada que, es la que se constituye como la fuente de producción del plusvalor en el marco de la acumulación capitalista de la que las relaciones restantes no son más que complementarias.

Cuando hablamos de la brecha salarial existente entre hombres y mujeres podemos citar como un claro ejemplo a las tareas domésticas que, al no ser remuneradas, la burguesía hace uso y abuso de esto con el claro objetivo de no cubrir la totalidad de los costos de reproducción de la fuerza de trabajo. Esto se debe, en gran parte, a que los varones, raramente, se ocupan de estas tareas, facilitándole a la burguesía la libertad de explotarlos. El trabajo de las mujeres termina convirtiéndose en una simple mercancía.

Este flagelo de desigualdad amparado por un sistema construido sobre las bases de la explotación del hombre por el hombre, no tiene ni se plantea como objetivo la igualdad entre los géneros, sino que, por el contrario, contribuye a ampliar cada vez más la disparidad.

En la actualidad, la presencia mayoritaria de mujeres piqueteras obedece a un agravamiento de las condiciones de vida de la clase obrera que, tiene un mayor impacto en la realidad de las mujeres. La aplicación de políticas tendientes a salvaguardar los intereses de organismos internacionales que garanticen el pago de la deuda al FMI por parte de los gobiernos de turno conlleva un recrudecimiento del hambre y la miseria.

Piqueteras que hacen historia

Hacia fines de los ´90 y mediados de los 2000 los niveles de desocupación alcanzaron un porcentaje cercano al 18%. Las burocracias sindicales peronistas tuvieron un papel colaboracionista con las patronales reconvirtieron los convenios colectivos de trabajo y dejaron que muchas conquistas históricas quedaran sin efecto, especialmente, y por mencionar algunas, las que tenían que ver con las licencias especiales, la socialización de las tareas de cuidados, pero sobre todo, la privatización que sufrieron las áreas de capacitación de personal.

Está claro que la intención detrás de las privatizaciones de las capacitaciones estaban en línea con los negociados de los sindicalistas y no con los intereses de los trabajadores que, a través de las capacitaciones podían acceder a mejores puestos de trabajo.

La burocracia defendía a carpa y espada los denominados convenios polifuncionales bajo la excusa de que los convenios setentistas no eran más que una traba para las contrataciones de trabajadores por parte de las patronales. Incluso con todas estas «mejoras» que les vendían a los laburantes y transaban con los gobiernos de turno, la inserción laboral no aumentaba sino que, por el contrario, los trabajadores quedaban expuestos y mucho más vulnerables a la hora de ser despedidos. Ahora, las patronales contaban con todas las herramientas necesarias para «bajar los costos».

Resulta interesante que hoy, todas las voceras del gobierno que se van de boca parafraseando a las tareas de cuidados son las cómplices y aliadas políticas de lo que llevó a la ruina a miles de trabajadores.

Piqueteras, la incorrección política y el ENM

Las piqueteras cortan rutas, se reúnen en asambleas, crean y sostienen comedores y merenderos en las villas y al mismo tiempo, luchan por pan, vivienda y trabajo. Como militantes, comenzaron a ganar un protagonismo dentro de su propio movimiento cuando coparon el Encuentro Nacional de Mujeres que se realizó en la ciudad de Rosario, por allá por el año 2003. La asistencia de las mujeres piqueteras fue masiva.

Poco antes de encuentro, se había realizado la V Asamblea Nacional Piquetera en el estadio de Lanús. Esta asamblea de cara al Encuentro Nacional de Mujeres arrojó conclusiones que sirvieron para clarificar las diversas posiciones de los movimientos frente al contexto en el que se encontraban: el recién asumido gobierno de Néstor Kirchner, el restaurador del régimen y el gran hacedor de políticas de contención social que anularan por completo la posibilidad de otro Argentinazo cuyo aire se podía respirar.

No es difícil imaginar que aquellas organizaciones piqueteras que agitaban y se llenaban la boca hablando de su combatividad en el argentinazo, fueran fácilmente doblegadas por las políticas de planes sociales que les ofrecía el kirchnerismo demostrando una absoluta sumisión y asimilación al Estado. Se sumaban así a la larga lista de organizaciones seducidas por un debate conciliador y de transversalidad que, en el discurso sonaba muy promisorio, pero en la praxis, no era aplicable.

Las mujeres del movimiento piquetero fueron partícipes de un programa de reinvindicaciones en el que no solo se defendió el derecho al aborto legal, sino que, entre todas las resoluciones de la Asamblea Nacional de Trabajadores, en la que participaron tanto trabajadores como desocupados, se pronunciaron en contra del congelamiento del salario, del carácter continuista del gobierno de Kirchner, las medidas antiobreras y entreguistas, el proteccionismo del aparato represivo y el encubrimiento a las mafias policiales que organizan el delito, liberan las zonas y matan a los pibes de los barrios, entre otras.

Las trabajadoras de Brukman, que se encontraban en pie de lucha en defensa de sus puestos de trabajo y resistiendo desalojos, se hicieron presentes en la Asamblea y de forma unánime se decidió apoyar la lucha de las trabajadoras de la fábrica por la expropiación de la misma.

Piqueteras - Trabajadoras de Brukman

La experiencia de las mujeres piqueteras recorrió el país a lo ancho y a lo largo. Encontraron en las asambleas, el lugar para poner sobre la mesa un tema recurrente que las flagelaba: la violencia doméstica. Por primera vez, las mujeres trabajadoras contaban con un movimiento que les cediera el espacio para exponer las miserias que la opresión capitalista descargaba sobre ellas. La violencia doméstica y su naturalización no eran un tema de debate ni denuncia en otros espacios.

Las punteras del PJ

Transcurrido el argentinazo y durante el gobierno del peronista Duhalde, el movimiento piquetero más radicalizado se ponía a la vanguardia de las luchas. La estrategia del gobierno antiobrero era aplacar los ánimos infiltrando las asambleas barriales mediante una red de punteras cuyo objetivo era desmovilizar y sembrar discordia para romper debates y planes de lucha. Estas punteras recibían el nombre de «manzaneras» y entre las tareas que desarrollaban se encontraban las del asistencialismo corrupto en pos de salvar a un Estado capitalista en su reconstrucción, pero siempre, sobre las bases de políticas reaccionarias, corruptas y de contención.

El proceso ideado por Eduardo Duhalde que apuntaba a contener socialmente el plan de ajuste que pensaba implementar terminó con la masacre del Puente Pueyrredón, en la que Darío Santillán y Maximiliano Kosteki fueron asesinados a sangre fría por las fuerzas represivas del Estado. Tal hecho causó el repudio generalizado que terminó con el adelantamiento de las elecciones.

A 20 años del argentinazo, vivan las mujeres piqueteras. Las que luchan día a día por el pan, la vivienda y el trabajo.

Estudiante de la Lic. en Historia. Melómana. Metalera. Cellista amateur. Lectora apasionada. Espíritu nómade. Amante de los idiomas. Viajera empedernida. Rebelde con causa. Antiespecista. Cazadora de auroras boreales. Troska.

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