Crisis de 2001
ArgentinazoOjo Crítico

Un estallido social anunciado: cronología de diciembre de 2001

Se cumplen 20 años de la crisis de diciembre de 2001, un momento de la historia argentina signado por la tragedia, la pérdida y la incertidumbre. Aquel diciembre la economía colapsó y desencadenó como consecuencia un estallido social que derivó en represión institucional y, finalmente, en la renuncia del entonces presidente del país, Fernando de la Rúa.

Contexto previo a la crisis

Fernando de la Rúa pertenecía a la Alianza, una coalición política heterogénea de partidos como el FREPASO -de centroizquierda- y la Unión Cívica Radical (UCR). En las elecciones presidenciales de 1999, la Alianza resultó elegida por sobre el Partido Justicialista -representante del movimiento popular peronista-, el cual había gobernado durante diez años con Carlos Saúl Menem (1989-1999), a quien se lo acusó de dirigir una polémica administración plagada de corrupción.

Diciembre de 2001

En el año 1992, durante el mandato de Menem, el ministro de Economía Domingo Cavallo propuso la Ley de Convertibilidad, cuyo fin era equiparar la moneda local con el dólar para evitar la hiperinflación. Para poder sostener este “uno a uno” se requería un respaldo en reservas de la moneda circulante, y la restricción de la emisión monetaria. Esta ley continúo vigente incluso a lo largo del gobierno de Fernando de la Rúa.

Durante esos diez años de menemismo, la crisis económica del país no hizo más que crecer: aumentó la deuda externa; la privatización de las empresas públicas; y, además, comenzó a manifestarse una incipiente degradación del tejido social.

La crisis interna en el gobierno de Fernando de la Rúa inició en octubre del 2000 cuando renunció a su cargo el entonces vicepresidente Carlos Chacho Álvarez, quien denunció la corrupción dentro del gobierno y el Senado nacional. Este hecho provocó una primera fuga de los depósitos bancarios y, en noviembre de ese mismo año, la casi entrada en default de Argentina a causa de su deuda externa.

Como solución a esto, el gobierno anunció un blindaje financiero en enero de 2001, el cual consistía en un préstamo de casi 40.000 millones de dólares por parte del FMI para “blindar”, o proteger la economía de los efectos financieros. Este acuerdo entre el ente financiero y el gobierno venía con una serie de condiciones impuestas por el FMI: una de ellas era que el dinero estaba destinado exclusivamente al pago de deudas para restaurar así la confianza de los inversores.

Sin embargo, el “blindaje” no logró frenar la fuga de capitales: en marzo de 2001 comenzaron a circular en el país evidencias de que Argentina no lograría cumplir con las metas del gasto público y déficit fiscal propuestas por el FMI, es decir, peligraban los futuros desembolsos. En consecuencia, la salida de depósitos se aceleró.

Durante este período, Cavallo, quien vuelve a su puesto de ministro de Economía, diseñó y puso en marcha el Mecacanje, un nuevo acuerdo con el FMI que postergaba los vencimientos de las deudas por tres años y aumentaba los intereses de la misma al 7% anual.

Ninguna de las dos medidas logró solucionar la situación crítica de la economía argentina; al contrario, causaron un aumento del endeudamiento externo. El 29 de noviembre de 2001 la crisis llegó al punto de no retorno con la negación del FMI a la refinanciación de la deuda, interrumpiendo así el flujo de fondos hacia Argentina. Por otra parte, los rumores de una inminente medida restrictiva aceleraron inexorablemente la fuga de capitales de los depósitos bancarios.

Cronología de diciembre

Diciembre

1 de diciembre: La noticia sobre el corralito se filtra en los medios de comunicación el último día de noviembre; sin embargo, recién el primero de diciembre, un sábado, el Gobierno confirmó esta nueva medida. El corralito consistió en una restricción a la libre disposición del dinero en efectivo de plazos fijos, cajas de ahorros y cuentas corrientes depositadas en el banco por las personas. El objetivo de esta medida era frenar la salida de capitales como consecuencia del pánico y la incertidumbre que sentía la gente.

2 de diciembre: Cavallo anuncia por cadena nacional el “Corralito” y explica en qué consistirá: se podrá extraer un máximo de 250 pesos semanales o 1.000 mensuales en efectivo. Esta medida afectó severamente a las personas que tenían ingresos informales, entre ellos, los trabajadores no registrados por las empresas.

Además, Cavallo habla sobre los ataques especulativos que sufre la Argentina, los cuales amenazan al sistema bancario, y explicita que las medidas fueron tomadas por la fuga de capitales y el retiro masivo de depósitos. Por otra parte, el presidente habla sobre una “lucha” contra la especulación financiera y pide por la unidad nacional aunque sigue defendiendo la convertibilidad.

3 de diciembre: Muchas personas, que no estaban informadas de la nueva medida establecida por el gobierno, fueron sorprendidas por las restricciones impuestas a la extracción de efectivo. Aquel lunes comenzaron las protestas frente a los bancos.

4 de diciembre: Gran parte de la población, acostumbrada a manejarse en efectivo, comienza a sentir los efectos negativos del Corralito. Las restricciones afectan no solo a la clase media sino también a los sectores populares no bancarizados debido al corte de la demanda de servicios. La actividad económica comienza a paralizarse por el colapso del consumo y el quiebre de la cadena de pagos.

5 de diciembre: Por la falta de efectivo, el Estado tiene que pagar sueldos con las llamadas “cuasimonedas”, unos bonos que circulaban de la misma forma que la moneda oficial. Algunas de las cuales tenían alcance nacional, y otras provinciales.

Las nuevas medidas del gobierno afectan el nivel de consumo y provocan un malestar social constante.

6 de diciembre: El FMI confirma que no va a transferir los dólares pactados para diciembre porque la Argentina no había cumplido con las metas del programa “déficit cero”, las cuales incluían gastar únicamente lo que se recaudaba. La CGT (Confederación General del Trabajo) convoca a una huelga general para el 13 de diciembre en forma de rechazo al ajuste para pagarle al FMI. El objetivo de esta manifestación era la derogación del Corralito y la renuncia de Domingo Cavallo.

7 de diciembre: Cavallo viaja a EEUU para negociar con el FMI. Los medios de difusión comienzan a hablar de una devaluación del mercado, pero el presidente descarta públicamente la posibilidad de una dolarización o, devaluación de la economía. Si bien la convertibilidad seguía vigente como medida, en la práctica no estaba operando: no se podía comprar un dólar con un peso porque el Banco Central no vendía dólares.

El Gobierno pide paciencia a los proveedores, ya que se estaban pagando exclusivamente sueldos y jubilaciones.

8 de diciembre: La Central de Trabajadores de Argentina (CTA), una agrupación obrera que surge de la separación de un grupo de sindicatos de la CGT, anuncia su adhesión al paro general del 13 de diciembre.

9 de diciembre: Cavallo vuelve al país y se comunica que, en el nuevo programa económico sustentable diseñado por el FMI, se exige un ajuste aún mayor y que las administraciones provinciales deben cumplir con lo estipulado.

Ante la falta de dinero en efectivo, el antiguo fenómeno del trueque vuelve a posicionarse como una forma legítima de intercambio. Éste surge como una alternativa solidaria y, a su vez, como una estrategia de supervivencia para miles de argentinos durante la crisis. Durante ese período, se podían conseguir una gran variedad de cosas en los clubes de trueque.

10 de diciembre: En el segundo aniversario de la asunción presidencial de Fernando de la Rúa, el Gobierno anuncia una reducción de los beneficios al sector privado y una suspensión de los estímulos fiscales al consumo, medidas tomadas para cumplir el programa de ajuste impuesto por el FMI. Por otra parte, los cuentapropistas –personas que trabajan por cuenta propia, de forma independiente del Estado– intentan asegurar que sus ahorros en pesos sean pasados a dólares por miedo a una devaluación.

11 de diciembre: El Gobierno anuncia que solamente estará permitido tener dos cuentas bancarias por persona. Desde el inicio del Corralito, muchas personas habían intentado abrir varias cuentas en distintos bancos para poder extraer de cada una el tope de dinero establecido por el Gobierno. La imposición del máximo de dos cuentas surge como forma de contrarrestar esto.

12 de diciembre: Las organizaciones sindicales y los partidos de izquierda realizan una marcha el día previo al paro nacional en reclamo del pago de las jubilaciones, que habían sido pospuestas por una semana. Muchos jubilados se sumaron a la marcha.

Empiezan a verse manifestaciones y protestas en distintos sectores de la ciudad y el conurbano: se cortan rutas y calles; la actividad en los hospitales públicos es limitada a guardias mínimas; los docentes universitarios se adhieren al paro; se escuchan los primeros cacerolazos en repudio al Gobierno, etc. El sector productivo exterioriza su rechazo con el llamado de las pymes a manifestaciones ciudadanas y la toma simbólica de bancos.

El día culmina con un apagón convocado por la CAME (Confederación Argentina de Mediana Empresa).

13 de diciembre: El día de la huelga general, convocada por la CGT, se escucha el descontento de los argentinos a través de los bocinazos y cacerolazos en las grandes ciudades. Esta era la séptima huelga convocada por la CGT Oficial, la CGT Disidente y la CTA contra el gobierno de Fernando de la Rúa.

Adhirieron al paro muchos otros sectores que, generalmente, no se sumaban a los paros generales, como la clase media, los sectores no sindicalizados y el comercio.

Además, inician los disturbios: en la capital nacional se incendian taxis; en el conurbano, distintos cajeros automáticos son atacados con bombas molotov; mientras que en varias ciudades del interior del país hay enfrentamientos entre la Policía y los manifestantes.

La primera ciudad saqueada fue Concepción del Uruguay en Entre Ríos. A partir de ahí, comienzan a darse incidentes similares en todo el resto del territorio nacional:

muchos comercios sufren saqueos, hay robos de camiones en las rutas y cortes de calles. A causa del hambre y la necesidad, los sectores sociales más afectados por la crisis se llevan mercadería y comida de los grandes supermercados, pero también de los pequeños mercados en los barrios más pobres.

Los pequeños comercios fueron los más afectados por los saqueos de esos días debido a que la policía liberó la zona para “evitar muertes”; mientras que los grandes hipermercados no sufrieron grandes daños.

14 de diciembre: De la Rúa se reúne con Menem, y el encuentro es registrado en una fotografía de ambos dándose la mano. Renuncia Daniel Marx, el secretario de Finanzas y Financiamiento, el cual trabajaba a la par de Cavallo en el Ministerio de Economía.

El FRENAPO (Frente Nacional Contra la Pobreza) impulsa una consulta popular acerca de la implementación de un Seguro de Empleo y Formación de 380 pesos mensuales para cada jefa o jefe de hogar desocupado; una Asignación Universal de 60 pesos por mes por cada hijo menor a 18 años; y otra asignación de 150 pesos para los mayores de 65 años que no tuviesen jubilación o pensión.

15 de diciembre: En Rosario y Mendoza capital se producen los primeros saqueos. El Gobierno anuncia la posibilidad de retirar del banco 500 pesos-dólares extra para gastos navideños. A la vez, se paga un vencimiento de la deuda externa de 1.056 millones de dólares con las reservas del Banco Central para evitar entrar en default.

16 de diciembre: Durante el transcurso del domingo hay nuevos saqueos en Mendoza y Entre Ríos. En Avellaneda, una localidad de la provincia de Buenos Aires, se produce la ocupación de una sucursal del supermercado Carrefour. Después de horas de tensión, el gerente del local decide entregar alimentos para 500 personas. El Gobierno culpa a la oposición de provocar los incidentes.

17 de diciembre: Los conflictos continúan: hay caravanas de camiones, cacerolazos y cortes en avenidas y calles importantes de distintos barrios de la ciudad de Buenos Aires. En Mendoza, se producen nuevos enfrentamientos violentos entre la policía y los protestantes por los saqueos. El día termina con el resultado de la consulta popular: 1.755.249 votos a favor de la implementación de la propuesta.

18 de diciembre: Se refuerzan las medidas de seguridad en el Gran Buenos Aires por temor a los saqueos. Muchos supermercados entregan mercadería y prometen pagar los planes trabajar para tranquilizar a las personas que se aglutinan en sus entradas. Ante estos sucesos, el Ministerio de Desarrollo Social se compromete a entregar 200.000 kilos de mercadería en las zonas afectadas por los conflictos.

El estallido

19 de diciembre: Cerca del mediodía, muchos comercios comienza a bajar las persianas por miedo a los saqueos. Se respira en el ambiente una mezcla de tensión constante y violencia inherente a la situación de crisis. Los incidentes y saqueos estallan en todo el país y se contabilizan alrededor de 10 muertos, casi 140 heridos y más de 500 detenidos.

Al caer la tarde, el presidente habla por cadena nacional y decreta el estado de sitio en todo el territorio nacional por 30 días. El estado de sitio implica la posibilidad de la suspensión de ciertas garantías o derechos institucionales; además, una de sus principales características es el uso de las fuerzas armadas para reestablecer la situación de paz mediante el otorgamiento de la facultad de represión.

Según el artículo 99 de la Constitución argentina, es el Presidente quien declara el estado de sitio, pero su aprobación depende del Congreso cuando se trata de conmoción interior (art. 75).

La gente reacciona al decreto con más cacerolazos, los cuales se hacen escuchar en consonancia con el famoso “¡que se vayan todos!”. Muchos argentinos comienzan a aglutinarse en Plaza de Mayo, inundándola. Asimismo, se posicionan frente a la Casa Rosada, exigiendo la renuncia del presidente. También se colmaron las escaleras del Congreso, la casa de Domingo Cavallo y la Quinta de Olivos. Así comienza el acontecimiento conocido como “el Cacerolazo”.

En simultáneo, la guardia presidencial se instala en dos lugares: el Regimiento de Granaderos a Caballo se alista en la residencia de Olivos, y el resto en la Casa Rosada, donde se veían ametralladoras calibre 12.70. Además, había soldados con municiones y armas automáticas en ambos lugares.

El presidente seguía el devenir de los hechos a través del canal Todo Noticias. En un momento, solicitó  al Comité Federal de Radiofusión que se interfiriera la señal del canal. Cavallo presenta su renuncia a la noche, y exige garantías para su seguridad personal.

20 de diciembre: las protestas continuaron en la madrugada del jueves 20 de diciembre con un firme “¡que se vayan todos, que no quede ni uno solo!”. Las calles de las distintas ciudades del país se fueron llenando de la gente que llegaba a protestar.

A las 3 de la mañana se acepta finalmente la renuncia del ministro Cavallo. Al mismo tiempo, comienza el operativo para desalojar las plazas, arrojando gas lacrimógeno. Como todavía quedaban personas protestando, comenzaron los enfrentamientos entre la policía y los manifestantes. Durante esas horas, Jorge Demetrio Cárdenas fue baleado en las escalinatas del Congreso y dado por muerto. Su foto apareció en los medios de comunicación, provocando el horror y miedo en todos los argentinos.

A la mañana, los manifestantes vuelven a la zona de Plaza de Mayo y también se dirigen al Obelisco, donde los incidentes continúan, entre ellos la quema de comercios y autos. Como consecuencia, durante el mediodía, la policía se dispone a desalojar la plaza una vez más, mediante el uso de carros de asalto e infantería a caballo. Otras cinco personas fueron asesinadas en las inmediaciones: Gustavo Benedetto, Carlos Almirón, Diego Lamagna, Gastón Riva y Alberto Márquez.

La represión que se dio en Argentina ese día fue transmitida en directo por todos los canales de radio y televisión, y también por emisoras internacionales. Esto provocó que más personas y grupos políticos se acercaran a la Plaza a protestar, y que el número de muertos y heridos aumentara en todo el país.

Entre las 19 y 20hs de la tarde, De la Rúa firma su renuncia y abandona la Casa Rosada en helicóptero, abordándolo desde la terraza. En ese momento se hace cargo del Poder Ejecutivo el presidente de la Cámara de Senadores Ramón Puerta, integrante del Partido Justicialista.

Las secuelas

El 23 de diciembre asume la presidencia Adolfo Rodríguez Saá, también del Partido Justicialista. Una de sus primeras medidas fue suspender el pago de la deuda externa, por lo que fue aplaudido. Además, prometió reintegrar el dinero sustraído de las cajas de ahorro.

El 30 de diciembre, Rodríguez Saá renuncia alegando una falta de apoyo político, lo cual provoca, una vez más, inestabilidad en el país. Eduardo Camaño, el presidente de la Cámara de Diputados, se hace cargo del Poder Ejecutivo ya que no se logró encontrar a Ramón Puerta. Camaño convoca a la Asamblea Legislativa para elegir un nuevo presidente.

El 1 de enero de 2001 asume como presidente temporal el exgobernador de la provincia de Buenos Aires y senador Eduardo Duhalde, del Partido Justicialista, que había sido la principal competencia de De la Rúa en las elecciones de 1999. En su discurso reiteró la promesa de devolver el dinero sustraído a la población en la misma cantidad y moneda en que habían sido depositados:

“el que depositó dólares, recibirá dólares”

dijo el presidente provisorio, Eduardo Duhalde

Así se garantizó, al menos temporalmente, la paz social. Sin embargo, la promesa de la devolución de los dólares depositados nunca fue cumplida.

Un mes después del estallido, Argentina entró en default, poniendo fin a la convertibilidad y liberando el tipo de cambio. La moneda pasó a valer 1,4 pesos por dólar. La pesificación de deuda pública y los ahorros fueron pesificados implicó una confiscación masiva de las reservas en divisas que tenían los argentinos.

Hoy en día, tan sólo 20 años después de aquel trágico diciembre, la fecha sigue presente en la consciencia de todos los argentinos como una marca atemporal, un temor que nunca termina de irse; pero también como registro de algo que no puede volver a pasar, que no debe permitirse.

Redactora | larabuonocore1@gmail.com | + publicaciones

Estudiante de la Licenciatura en Artes de la Escritura.
Un libro en una mano, en la otra un café. Si me cruzás en la calle, seguro estoy leyendo mientras camino.

Share: